Has decidido irte. Quizá tienes otra oferta, quizá simplemente no aguantas más. Da igual el motivo: dejar un trabajo también se hace bien o se hace mal, y la diferencia se nota en tu bolsillo y en las puertas que dejas abiertas. Una baja voluntaria mal gestionada puede costarte dinero del finiquito y una buena referencia para el futuro. Vamos a hacerlo con cabeza.
Qué es la baja voluntaria (y qué NO tendrás)
La baja voluntaria es la extinción del contrato por decisión tuya. Estás en tu derecho y no tienes que justificar el motivo. Pero, a diferencia de un despido, tiene dos consecuencias importantes que conviene tener claras desde el principio:
- No cobras paro. Al marcharte voluntariamente no generas derecho a la prestación por desempleo. Solo se accede tras un despido o fin de contrato, no por dimisión.
- No hay indemnización. Nadie te paga por irte. Solo te corresponde el finiquito de lo ya devengado.
Si lo que quieres es una pausa y volver más adelante, quizá te interese más una excedencia voluntaria, que suspende el contrato en lugar de romperlo. Y si aún estás en el periodo de prueba, las reglas para irse son más flexibles y sin preaviso.

El preaviso: el punto que más cuesta caro
La ley te obliga a avisar con antelación. ¿Cuánta? La que diga tu convenio colectivo; lo más habitual son 15 días, aunque en algunos puestos de responsabilidad sube a un mes. Búscalo en tu convenio o en el contrato antes de poner fecha.
¿Qué pasa si no preavisas o te vas antes? La empresa puede descontarte del finiquito los días de preaviso que no cumpliste. Es decir: irte de un día para otro no es gratis. Cuenta los días desde la fecha en que entregas la carta, no desde que lo decides mentalmente.
La carta de dimisión (con modelo)
Que sea verbal es un error clásico: sin papel, no puedes demostrar que avisaste ni cuándo. La carta debe ser breve y contener lo esencial: quién eres, que causas baja voluntaria y la fecha del último día de trabajo. No hace falta explicar motivos ni dar las gracias, aunque una frase cordial ayuda a cerrar bien.
Modelo de carta de dimisión
[Nombre y apellidos], con DNI [número] y empleado/a en [empresa] con la categoría de [puesto],
Comunico mi decisión de causar baja voluntaria en la empresa, rescindiendo mi contrato de trabajo. Respetando el plazo de preaviso establecido, mi último día de trabajo será el [fecha].
Agradezco la oportunidad y la experiencia de este tiempo. Quedo a disposición para facilitar el relevo de mis tareas.
En [ciudad], a [fecha].
Fdo.: [tu firma] · Recibí (empresa): [firma y fecha]
Imprime dos copias: una la entregas y la otra te la quedas firmada y sellada por la empresa con la fecha de recepción. Esa copia sellada es tu prueba de que avisaste a tiempo. Si se niegan a firmártela, envíala por burofax: cuesta unos euros y deja constancia oficial.
No quemes los puentes. El sector es más pequeño de lo que crees y hoy casi todo el mundo pide referencias. Avisa a tu jefe en persona antes de entregar la carta, deja el trabajo ordenado y despídete bien. Una salida elegante vale oro en tu próxima búsqueda.
Qué cobras al irte
Aunque te vayas por tu propia voluntad, la empresa te debe el finiquito: la liquidación de todo lo que has generado y aún no has cobrado. Esto incluye:
| Concepto | Qué es |
|---|---|
| Días trabajados | El salario de los días del mes en curso hasta tu último día. |
| Pagas extra | La parte proporcional de las pagas extraordinarias no cobradas todavía. |
| Vacaciones no disfrutadas | Los días de vacaciones que generaste pero no llegaste a coger. |
| (Se resta) preaviso incumplido | Si no avisaste con la antelación debida, te descuentan esos días. |
Antes de firmar el recibo de finiquito, revísalo con calma y comprueba que las cuentas cuadran. Si algo no encaja, puedes firmar añadiendo «no conforme» y reclamar después. Te contamos cómo revisarlo paso a paso en la guía sobre cómo comprobar el finiquito.
Errores que se pagan
Tres fallos concentran casi todos los disgustos. Uno: irse de palabra, sin carta ni acuse, y no poder demostrar nada después. Dos: no respetar el preaviso y ver cómo el finiquito mengua. Tres: dimitir pensando que cobrarás el paro y descubrir tarde que no hay prestación. Si tu problema es que la empresa no cumple (no te paga, te cambia las condiciones), no dimitas sin asesorarte: existen vías para extinguir el contrato con derecho a indemnización que no son una baja voluntaria. Conocer tus derechos básicos marca la diferencia entre irte bien o irte perdiendo.
Preguntas frecuentes
Si pido la baja voluntaria, ¿tengo derecho al paro?
No. Dejar el trabajo por decisión propia no da derecho a la prestación por desempleo, que solo se genera tras un despido o el fin de un contrato. Si acumulaste paro en un empleo anterior y no lo agotaste, podrías reactivarlo, pero la dimisión en sí no genera prestación nueva.
¿Cuántos días de preaviso tengo que dar?
Los que fije tu convenio colectivo, normalmente 15 días, aunque en algunos puestos son 30. Se cuentan desde que entregas la carta. Si no cumples el preaviso, la empresa puede descontarte del finiquito los días que faltaron.
¿Vale con avisar de palabra a mi jefe?
No es recomendable. Sin una carta con acuse de recibo no puedes demostrar que avisaste ni en qué fecha. Entrega la dimisión por escrito, con dos copias, y quédate una firmada y sellada por la empresa. Si se niegan a firmarla, envíala por burofax.
¿Cobro finiquito aunque me vaya voluntariamente?
Sí. El finiquito no es una indemnización, sino la liquidación de lo que ya has generado: días trabajados del mes, parte proporcional de pagas extra y vacaciones no disfrutadas. Lo cobras siempre, aunque la baja sea voluntaria.
