Las referencias son la parte del proceso de selección que ocurre sin ti. Cuando un proceso llega a la fase final, esa llamada de dos minutos a tu antiguo jefe puede pesar más que la entrevista entera. Y sin embargo casi nadie las prepara. Error aprovechable: prepáralas tú y parte con ventaja.
A quién poner (y a quién no)
La referencia ideal es alguien que te haya visto trabajar de cerca y hable con conocimiento: tu responsable directo, un jefe de proyecto, el dueño del negocio si era pequeño. Un compañero de tu mismo nivel vale si no hay nada mejor, pero pesa menos. ¿El tutor de prácticas o un profesor? Perfectamente válidos para perfiles junior.
A quién no: familiares (se descartan solas), amigos presentados como jefes (se nota en la segunda pregunta) y, atención, tu jefe actual si no sabe que estás buscando. Nadie espera que pongas de referencia a quien aún no sabe que te vas; los seleccionadores lo entienden y preguntan por empleos anteriores.

La regla de oro: avisar siempre
Una referencia pillada por sorpresa es una mala referencia, aunque te aprecie: dudas, frases genéricas, «uy, pues hace tiempo que no coincidimos». Antes de dar un contacto, llama o escribe: «Estoy en la fase final de un proceso para un puesto de X; ¿te parece bien si te ponen como referencia? Es probable que pregunten por mi etapa en Y». Con ese aviso, la persona recuerda, prepara dos ejemplos y responde con seguridad. La diferencia al teléfono es abismal.
Qué pueden preguntar (y qué puede contar tu exempresa)
Lo habitual: fechas y puesto, cómo era trabajar contigo, puntos fuertes, algún área de mejora y la pregunta estrella: «¿la volverías a contratar?». Tu exempresa puede dar datos objetivos de tu paso por ella, pero difundir valoraciones falsas o datos personales sin base puede meterla en un lío legal. En la práctica, las malas referencias suelen ser más silencios elocuentes que ataques directos.
Detalle final de formato: no pongas los teléfonos de tus referencias en el currículum que subes a todos los portales (sus datos también merecen privacidad). Basta con «referencias disponibles a petición», y las entregas cuando el proceso vaya en serio. Para todo lo demás del documento, ya sabes dónde mirar.
