La primera entrevista de muchos procesos ya no es en una oficina: es un enlace de Teams o Meet a las 10:00. Parece más fácil —estás en casa, en tu terreno— y justo por eso caen tantos candidatos: se relajan en lo que sí controlan y lo fían todo a la improvisación. La videollamada tiene sus propias reglas.
La técnica: 15 minutos antes, no 2
- Prueba el enlace, el micro y la cámara con margen. Si la app pide instalarse o actualizarse, mejor descubrirlo a las 9:45 que a las 10:01.
- Cierra todo lo demás: notificaciones, WhatsApp Web, la pestaña con tu otra candidatura. Los «plin» suenan, y las miradas a otra pantalla se notan más de lo que crees.
- Ten el teléfono a mano en silencio: si la conexión muere, poder decir «te llamo y seguimos por teléfono» te hace quedar como alguien con recursos, no como una víctima del wifi.
- Enchufa el portátil a la corriente. Obvio. Pasa cada semana.
El escenario: luz de frente, cámara a la altura de los ojos
Dos ajustes transforman tu imagen: luz de frente (una ventana delante de ti, nunca detrás) y la cámara a la altura de los ojos (unos libros bajo el portátil bastan). Fondo: pared despejada o una estancia ordenada; los fondos virtuales, mejor evitarlos, recortan la silueta y despistan. Vístete entero como para una entrevista presencial: por dignidad, y porque a veces hay que levantarse.

Hablar a una cámara sin parecer un robot
El contacto visual en videollamada es antinatural: para que el otro lo sienta, tienes que mirar a la cámara, no a su cara en pantalla. Truco: coloca la ventana de la llamada pegada arriba, junto a la cámara, y el efecto es casi perfecto. Habla algo más despacio que en persona (la compresión de audio se come los finales de frase) y deja medio segundo antes de responder para no pisaros por la latencia.
Ventaja secreta del formato: puedes tener chuleta. Un folio con tres logros que quieres mencionar y tus preguntas para el final, pegado junto a la cámara. Úsalo como red de seguridad, no como guion: se nota cuando alguien lee.
Por lo demás, una videollamada es una entrevista con todas las letras: investiga la empresa, prepara tus respuestas y repásate los errores clásicos. El medio cambia; lo que evalúan, no.
