Hay gente que cambia de empresa solo porque le da vergüenza pedir un aumento en la suya. Es una pena, porque pedir bien es una conversación de veinte minutos, y el «no» —ya adelanto que es posible— también se puede convertir en algo útil. Vamos con el método.
El trabajo previo (aquí se gana o se pierde)
Reúne resultados, no antigüedad. «Llevo tres años» no es un argumento; «he asumido la gestión de X, saqué adelante Y, y el cliente Z renovó por mi gestión» sí. Haz una lista de 4-5 logros con números donde se pueda (ventas, plazos, errores evitados, funciones nuevas asumidas).
Ponle mercado a tu puesto. Igual que para negociar en una entrevista: portales, informes salariales, ofertas equivalentes. Si tu puesto se paga fuera un 20 % más, ese dato vale más que cualquier adjetivo. Y comprueba tu convenio: a veces el «aumento» que vas a pedir ya te lo deben por tablas o por categoría mal asignada.
Elige el momento. Después de un logro visible, antes del cierre de presupuestos del año siguiente (otoño en muchas empresas), nunca en plena crisis del departamento ni un viernes a las 14:59. Y pide reunión con agenda: «quiero hablar de mi desarrollo y condiciones», nada de emboscadas junto a la máquina de café.

La conversación
Estructura simple: esto he aportado (tus 4-5 logros), esto vale mi puesto en mercado, esto pido. Cifra concreta, mejor en bruto anual, ligeramente por encima de tu objetivo para dejar margen. Y luego, la parte difícil: silencio. Resiste la tentación de rellenar el silencio rebajándote tú solo («…bueno, o lo que se pueda, tampoco es urgente»). Has hecho una petición profesional respaldada con datos; deja que responda.
Si es que no
Un no sin más es una puerta cerrada; tu trabajo es convertirlo en un mapa. «¿Qué tendría que pasar para que esta conversación tenga otro resultado en seis meses?» Si hay respuesta concreta (objetivos, fechas), pídela por correo y agenda la revisión. Si no la hay —si es un no perpetuo disfrazado de «ahora no es el momento»— también es información: tu techo en esa empresa está donde estás ahora, y las subidas de verdad te esperan en el mercado. No es un drama; es contabilidad de carrera. Mientras tanto, explora el resto del paquete: formación, teletrabajo, horario. A veces hay margen ahí cuando la casilla del sueldo está bloqueada.
